viernes, 3 de julio de 2009


Después de tantas expectativas y de la seguridad de que muchas miradas iban a seguirlo, casi ningún hincha de Estudiantes se acordó de él cuando rompió el ansiado récord, el que lo puso por encima de un arquero del tamaño descomunal de Hugo Gatti. En el minuto 42 del primer tiempo, la atención estaba posada sobre Enzo Pérez, haciendo fuerza para que el volante terminara bien un prometedor desborde por derecha. Mientras desde Buenos Aires llegaban los insultos de los Pinchas porque Enzo la regaló, Mariano Andújar anotaba su nombre en la historia grande. En ese instante acumuló los necesarios 767 minutos para dejar atrás al Loco y adueñarse de la marca para goleros argentinos en la Libertadores.
El arquero que ahora alargó su despedida de Estudiantes (en el Catania de Italia, su próximo equipo, lo siguen esperando con los brazos abiertos) no la iba a buscar adentro de su arco desde que Leider Preciado lo abrochó allá por marzo, cuando el equipo de Alejandro Sabella aprendía a caminar en esta Copa. En el medio pasaron nada menos que ocho partidos enteritos, con el uno de la Selección Argentina indemne ante el mismo Deportivo Quito de Preciado, Cruzeiro, Universitario de Bolivia, Libertad de Paraguay (dos veces), Defensor Sporting (ida y vuelta) y este mismo Nacional montevideano.
Ayer le costó poco desplazar del podio a Gatti. En la primera parte, Nacional casi no le probó las manos. La más peligrosa fue un tiro libre de Romero que le llegó en forma de ventisca. Un susurro, fácil para el arquero récord.
En la segunda mitad, la cosa se puso más fea. Su invicto tambaleó cuando Medina se llevó por delante un centro de Mondaini. Y a los 30 le llegó la hora, le pusieron tope. El mismo Medina se encargó de hacer lo que parecía imposible: meterle un gol a Andújar. De todas maneras, antes de hacer las valijas para irse a Europa, se encargó de subir la vara hasta los 800 minutos para el que se anime a saltarla. Como yapa también dejó el hecho de que su invicto fue en un mismo torneo. Gatti, en cambio, lo había conseguido en dos ediciones y con dos equipos diferentes. La primera parte fue con River en la Copa del 67, completándolo con Boca en la del 77.
"Acá los primeros que se ponen a defender son Boselli y la Gata Fernández. Si nos llegan poco, por algo es", suele repartir créditos con humildad. "Siento alegría y, al mismo tiempo, presión por mantener el récord. Sabés que no podés desconcentrarte ni un minuto", confesaba en la previa de la semi. Ya está. El récord y la final de la Libertadores son tuyos.
[ Que horrible pensar que son tus últimos 3 partidos. Gracias Mariano, estudiantes siempre va a tener las puertas abiertas para vos. GRACIAS. SOS EL MEJOR ]

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